viernes, 18 de junio de 2010
Dios Padre envió al mundo a su Hijo Jesús
Dios Padre envió a su hijo unigénito Jesucristo para salvarnos, sin cruz no hay vida. Jesús se presentó ante su pueblo como Libertador prometido por los profetas. Él no vino al mundo a salvar solo almas, si no a las personas completas. Libera a los pecadores de toda clase de sufrimientos. La misión de Cristo es liberarnos de todos los males y esclavitudes. Y esto lo realiza destruyendo la raíz misma de los males: el egoísmo humano, el pecado. Cristo nos quiere libres. Libres para servir. Libres para poder siempre ayudarnos los unos a los otros. Libres para vivir como hermanos. Pero no habrá liberación sin lucha. El precio de libertad (libertad verdadera) es esfuerzo y sufrimiento. Ese fue el precio que pagó Jesús. Y ese es también el precio nuestro.
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